Viaje a Polonia: 7 días, 7 ciegos

Y llegó el viaje más esperado del Erasmus… después de cuatro meses desde la última vez que los más liaos del grupo IV de 3º del grado en Derecho de la Universidad de Murcia se juntaron, volvieron hacerlo, y más fuerte que nunca: en POLONIA.

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No había ninguna foto más fea, ni mejor, para empezar la entrada

¡Ay Polonia! Aún recuerdo cuando tenía unos quince años y me fui de Comenius a Elblag, poblado polaco del norte perdido, qué ingenua y qué gran semana. Desde entonces, Polonia se ganó un trozo de mi corazón y un trozo de mi hígado… ya que después de ese viaje estuve dos meses sin poder ni oler el alcohol. Sé que parecerá un poco exagerado, pero recordando que: me levantaban a las 6 de la mañana, me tenían toda la mañana haciendo cosas, luego me llevaban al monte a beber vodka a palo seco, llegaba a casa como podía y la madre de la casa le daba por empezar a poner chupitos… podéis imaginar eso durante una semana y con quince años. Pues la historia se ha repetido, pero con cinco años más e incluso mejor.

Voy a contaros todo mi viaje, sin tapujos, sin restricciones, y sin pensar que esto lo está leyendo toda mi familia que me tiene cual estudiante responsable y aplicada.

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Aquí, Marina, estudiante de Derecho, responsable y reina de las tarimas.

MIÉRCOLES 9 DE DICIEMBRE

A las 12:30 en Porte de Postes me recogió un coche que me llevaría al aeropuerto de París Beauvais- por mucho que ponga que está en París, está prácticamente a la misma distancia de Lille-. El coche parecía la Asamblea General de Naciones Unidas ya que íbamos: dos franceses, una finesa, un mexicano, un brasileño y yo; pero bueno el viaje se hizo ameno y rápido.

Mi primer vuelo era París-Poznan, el poblado polaco de mi hamija Terebe, y volé con Wizzair. Una compañía bastante poco recomendable, ya que mi maleta era más pequeña que las medidas máximas de maleta de mano, pero se empeñaron en que no y me hicieron pagar… las tallas del medidor de maletas eran muchísimo más pequeñas, y al decirle a la mujer que yo la había medido y que a lo mejor estaban mal, ella no hizo nada más que reírse – ya era hora de ir encontrando franceses hijos de puta, que si no los clichés al final no tienen ningún sentido-.

El vuelo se me hizo corto, así que por lo menos algo bueno. Al llegar tuve que negociar con veinte taxis para llegar a la residencia de Terebe, porque claro, en Polonia se puede ir de millonetis, el autobús para los polacos. En el Polonez, un hotel-residencia con pinta de edificio comunista, me esperaba mi gran hamija.

Esa noche fuimos a cenar a un italiano y luego volvimos a beber a la residencia, ya que vive mucha gente y estaba todo muy bien, salvo que si pierdes algo en la habitación de Teresa dudo que lo vuelvas a encontrar, además de que es toda una obra de arte contemporáneo y patrimonio de la UNESCO. Pues eso, después de unas cervezas, nos bebimos unos cubatas de Seagrams con sprite, esencia de zumo de cactus y vodka. El resultado fue algo tramboliko, así que relataré la noche lo más completa posible: fuimos al centro con una mujer que sólo decía “paya guarra, paya guarra” y “no sé qué de los unicornios”, después entramos al Pijalnia, un bar donde se puede beber vodka y cerveza las 24 horas del día a un euro –el futuro, desde luego que el futuro– donde nos tomamos un chupito de vodka.  Para terminar la noche fuimos al Cuba libre, un bar latino donde acaba todo el mundo… allí intentamos huir de un segurata polaco que nos obligó a meter el abrigo en el ropero, luego ya dentro había mucho humo y recuerdo poco, pero resumamos la noche con: Teresa y un polaco desconocido tuvieron que abrirme los ojos porque eché demasiadas persianas, o me quedé durmiendo, todas las hipótesis son posibles; luego por causas desconocidas, me comí una columna, pero sólo recuerdo a Teresa partiéndose el culo; también conocí a un mozuelo, que me preguntó si hablaba un poco de español… y me reí tanto que le conté la historia a Teresa mil veces; y ya para terminar, salimos con pajitas a modo pinganillo, pero eso lo hacen muy a menudo. Fuimos a recenar un zapiekanka que es como un pan pizza pero el triple de bueno, que lleva una base de queso y champiñones y por encima lo que quieras echarle, por ejemplo: carne y verduras. El sitio era el típico kebab, pero con una AMABLE Y SIMPÁTICA polaca a la que Teresa no paraba de aporrearle el cristal y decir: “¡ZAPIEKANKAA! ¡ZAPIEKANKAA!” y, por eso, creemos que tardó mucho más tiempo en dárnoslo.

Nos dormimos juntas cual novias, cada una con un morado en una pierna porque somos así de hamijas.

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Nosotras, felices porque nos queremos mucho.

JUEVES 10 DE DICIEMBRE

Nos levantamos a las 11 para ver a las cabras en la plaza de Poznan. Pobre ilusa de mí, que pensaba que eran cabras de verdad… pero nada, en la torre del Ayuntamiento salían dos cabras y se peleaban, lo mejor es que había una gran expectación. Pero eran muy bellas y antiguas e iban vestidas de navidad, y a la par un hombre tocaba la trompeta de fondo.

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En la torre de detrás salían las cabras.

Por la mañana hicimos un tour por la ciudad, Terebe me explicó la historia de todo, porque le ha tocado hacerse mil tours, y vimos lo más característico. Poznan es la típica ciudad polaca, la verdad que no tiene mucho más… pero tiene una plaza y una iglesia de Jesuitas muy bonita. Además ya no tengo de qué preocuparme, nos montamos sobre unas cabras –vestidas de navidad obviamente, como todas las estatuas de la ciudad- y se supone que ya voy a aprobar todos mis exámenes.

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Ya apruebo Contrats commerciaux, no tengo nada de lo que preocuparme

Por el camino, nos compramos una salchicha metida en pan y vimos la Catedral que tampoco tiene mucho y volvimos al centro para comer. Fuimos a un sitio de crêpes y por 12€ las dos nos comimos: una sopa de champiñones en pan, unos espaguetis de crêpe y un crêpe dulce… y así es como rodamos mucho y fuimos felices.

Después fuimos a ver a unos amigos de Teresa que estaban comiendo en el centro y fuimos a un lago, aunque era de noche y hacía muchísimo frío pero bueno, verlo lo vimos. Tras el fracaso del lago, fuimos a un centro comercial de al lado.

Esa noche aunque íbamos a salir de cervezas y risicas, después de buscar durante una hora un sitio para cenar, estábamos demasiado matadas del día anterior. Así que fuimos a un americano tipo el Foster, en el que había música en directo de fondo y se estaba agustico.

VIERNES 11 DE DICIEMBRE

Nos levantamos por la mañana temprano, ya que Teresa se iba a las 12 a Berlín y yo a Cracovia a las 10:30. Lo que me esperaba ese día… un tren polaco de seis horas, en el que no me aseguraban que hubiera un asiento para mí. Pero, por una vez, hice bien las cosas: me metí en el vagón de asientos individuales,- ya que en el Interrail ya había sufrido los vagones a lo Harry Potter, que al final hacen gracia la primera vez pero no más-, y me senté en primera fila porque soy la más chula y es donde más espacio tenía para los pies. Y ahí me quedé durante todo el viaje, y mira que hizo paradas el tren, pero a mi compañero polaco y a mí nadie nos reclamó nada.

En Krakow Glowny me esperaba mi querida mierdita, aunque ya no lo sea, a la que echaba mucho de menos ya que llevaba sin verla muuuucho tiempo. Me llevó a su casa donde me quedé esperando al resto mientras ella iba al aeropuerto a por su amiga Elena.

Ya esa noche podrían haberme dicho que estaba en Murcia que me lo hubiera creído: ahí estábamos la representación payica en Cracovia: Blanca, Belén, Manolo, Alberto, Laura y Elena, y bueno también estaba Elena la amiga de Blanca, que fue acogida como una payica más. Fuimos a cenar al Podwa Welem, donde por diez euros nos comimos un escalope enorme o un costillar, con un litraco de cerveza. Además le echamos vodka polaco a la cerveza porque había que hacerle honor al país.

Comenzamos la noche en el Pijalnia, donde nos bebimos unas cervezas y unos perros rabiosos –que es un chupito que lleva: vodka normal, tabasco y vodka rojo; al más estilo bandera de Polonia– y después un buen alemán nos invitó a todos a una cerveza. Después continuamos la fiesta en el Bacarrat, donde sin dar más detalle diré que tuvimos dos bajas por vuelking. Llegamos a casa a cosa de las 5 am.

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SÁBADO 12 DE DICIEMBRE

Pese a haber dormido poco, todos excepto las sexys putas amas, se fueron a Auschwitz aún algo tocados de la noche anterior. Nosotras nos quedamos durmiendo más tiempo, comimos unos nuggets con forma de cosas de navidad que luego resultaron ser de pescado y alubias con champiñones – la combinación mundial-.

Después dimos una vuelta por el centro y fuimos a una terraza muy chula desde la que se veía el castillo y el río. Fue bonito porque llevábamos muuucho tiempo sin vernos y así nos pusimos más o menos al día.

Volvimos a casa temprano porque llegaban el resto de su excursión y fuimos al centro a cenar. Cenamos un zapiekanka en el mercado de navidad que había en la plaza.

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Después fuimos de bares: primero a uno que tenía unas escaleras empinadísimas en el que nos tomamos unas cervezas; fuimos a uno de chupitos en el que se nos ocurrió pedir el más fuerte, pedimos el más fuerte en España y nos pondrían el típico absenta que no es para tanto… pero éste llevaba alcohol de 95 grados -sí, 95 grados, el de curar las heridas-, y luego nos pedimos uno en el que había que quemar una nube y luego beberse el chupito. Fuimos también a un bar que se llamaba el tranvía y que tenía los mismos bancos, y terminamos en el Teatro latino, donde ponían música tan latina que ni sabía que estaban poniendo.

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DOMINGO 13 DE DICIEMBRE

Para este día teníamos preparada una excursión con la ESN Krakow a Lanckorona, que es un poblado perdido en la montaña polaca. Así que a las diez de la mañana nos metieron en una fragoneta-bus que nos llevaría al pueblo, menos mal que pillamos asiento porque el viaje duraba una hora.

El pueblo era el típico pueblecito de Heidi pero en versión polaca, con una plaza en el centro del pueblo inclinada con un mercadillo navideño. Ahora, hacía mucho frío, muchísimo, aún no siento las manos. Pero bueno, nos metieron en un “”museo”” con un hombre typical polaco que dio una charla de ocho horas en polaco, mientras uno de ESN nos traducía al inglés – aunque a ver quién no desconectó a los pocos minutos-. Después una mujer nos dio plantillas y pintamos folios a tipo “frottage”, aunque con mis dotes de artista, mejor que no hubiera hecho nada.

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A la hora de comer nos invitaron a pizzas, bueno invitarnos, habíamos pagado por la excursión pero como no lo sabíamos, pues se tiene la sensación de que fue gratis. Y luego subimos a las ruinas del castillo con nuestro querido guía polaco, por un bosque que parecía el de crepúsculo.

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Al final terminamos tomándonos un té, y ya bajamos a Cracovia.

Esa noche el plan era cenar en casa y bebernos algo de tranquis, – beber de tranquis no existe, cuando lo entenderemos– pero no mucho más. Bueno, empezamos a jugar al yo nunca y a veinte cosas más y al final tuvimos que bajar a recargar al Alcojole 24 h, sí, Polonia es el futuro de nuevo: tiendas 24 horas de alcohol a precio polaco. Terminamos algo trambolikos, algunos más que otros y optaré por no relevar su identidad, yo me desperté con una desperados en la mano al más modo “NO SIN MI CERVEZA”.

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LUNES 14 DE DICIEMBRE

Nos despertamos para ir al free tour por la old town de las diez de la mañana, que pese a que llegamos algo tarde, los pillamos cerca de la iglesia. Estos tours están muy bien porque a pesar de ser largos, duran unas tres horas, se hacen muy amenos y vuelves a casa sabiendo muchísimo más de la ciudad. Además, la historia de Cracovia es bastante interesante, y no sólo por la Segunda Guerra Mundial, y si una persona que la sepa os la puede explicar pues mejor.

Después del tour fuimos a tomarnos una zoupa en pan en un sitio con una estrella Michelin. Nos reunimos con el resto, ya que los murcianos se volvían a España ese mismo día. La sopa es una típica polaca que lleva salchicha, tocino, huevo y está buenísima; además una sopa en pan siempre es graciosa, y si os quedáis con hambre os coméis el pan que está muy bueno también y aparcao’.

Fuimos a hacer la compra porque esa noche teníamos una cena en un edificio, en el que sólo viven Erasmus. Hicimos tortilla de patatas – bueno la hizo Manolo, como siempre, pero cortamos las patatas con mucho arte-, que quedaron muy muy buenas. Ya en la cena, comimos, bebimos sangría, cerveza, vodka y lo que había.

Huimos del piso porque ya era tarde –dejando a Manolo abandonado a su suerte en el piso-, y acabamos en una discoteca que estaba petada, porque los lunes es el día que más hardcore se sale. La verdad es que ponían reggaetón y como íbamos felices, pues mejor. Después de bailar el taxi, la gasolina etc… me confundí de grupo, porque allí es el paraíso español y lo difícil es encontrar un polaco. Pero bien, acabé hablando con uno del barrio del Carmen, porque el barrio no entiende de fronteras y al final encontré a mis amigos. Los invité a todos a una salchicha en pan porque les quiero y volvimos en taxi a casa. Después de una conversación filosófica en la que Belén se durmió a los cinco minutos, y tras llegar a la conclusión de que somos lo mejor del mundo y que nos queremos mucho, nos fuimos a dormir.

MARTES 15 DE DICIEMBRE

Nos despertamos algo tarde por la fiesta del lunes, comimos y Elena y yo fuimos al free tour del Barrio judío. Este tour también está muy bien porque el barrio judío parece en algo más simple que toda la historia que alberga. Después nos reunimos con el resto que se quedaron en un bar del barrio, mientras que nosotras volvíamos a casa para cambiarnos que hoy era mi última fiesta.

Cenamos en un italiano y fuimos a Afera, un bar que los martes tiene barra libre hasta las 00:00. Estuvimos allí casi toda la noche, hasta que repitieron como tres veces cada canción, y fuimos a una discoteca rapera de niggas polacos.

Yo ya, como cogía el vuelo a las nueve de la mañana, empalmé.

MIÉRCOLES 16 DE DICIEMBRE

El vuelo y el bus que me llevó a Lille fui tan dormida que ni me enteré de nada.

Y ya os escribo desde Lille, mi hogar, donde voy a pasar todas estas navidades. Voy a tener que ponerme on fire a estudiar ya porque los exámenes está demasiado cerca – tengo uno el 4 de enero…-. Pero bueno, si pudimos con los exámenes de la UMU, con estos también.

Quería dar las gracias a mis queridas anfitrionas por acogerme tan bien y os recuerdo que os esperamos en Lille:

Mi Terebe, con la que pasé dos días llenos de risas en Poznan y que me demostró que por muy lejos que estemos, y que aunque no hablemos mucho, es como si estuviéramos siempre una al lado de la otra. Además me llevo el recuerdo de haberme comido una columna en Poznan, algo de lo que muy pocos podrán presumir.

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Mis sexys putas amas, que tenía muchísimas ganas de verlas y que aunque nos conozcamos de bastante poco, la UMU y las fiestas nos han unido bastante. La verdad que estoy muy orgullosa de todos los compañeros que mi carrera me ha dado, porque además de que nos reímos muchísimo siempre que nos juntamos, y nos vamos mucho de fiesta, también son unas personas maravillosas. Además queda comprobado que nos queremos mucho… ¡LO QUE HA UNIDO LA UMU QUE NO LO SEPARE NADIE!

 

 

Y bueno, después de este pasteloso final, os animo a que visitéis Polonia, a que hagáis free tours, y que, aunque sea imposible, lo hagáis en una compañía tan buena como la que he tenido yo.

Un besazo y feliz navidad.

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Marini.

¡Viva el mes de Noviembre!

Buenas a todos,

Sé que llevo sin actualizar el blog un mes y no es que estaba muerta, no, es que estaba de parranda. Además de que he tenido muchísimas cosas que hacer: entre ellas estudiar, aunque en mi Facebook sólo parezca que salgo de fiesta.

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En términos generales este mes ha sido bastante completo, aunque he pasado casi todos los fines de semana en Lille, pero la verdad que hemos hecho cosas diferentes que ahora explicaré detalladamente.

Lo primero que tengo que decir es que el frío ha llegado a Lille, y ha llegado para quedarse. Hay algunos días que sale el sol y me dan ganas de hacer un ritual en el jardín de Bas-Liévin, pero por lo general siempre esta nublado y llueve, y hace viento, y hace mucho frío. De hecho un día nevó y a mí me pillo en el mercado –porque soy una gran ama de casa-, y fui súper feliz porque nunca había visto nevar. La cosa es que en la residencia tienen radiadores y mientras que por el grupo de Facebook sólo leo que la gente se queja de que no funcionan, el mío está apagado y en mi habitación hacen unos 50 grados, por lo que estoy con la ventana abierta y pantalón corto.

También decir que la navidad ha llegado a Lille y la ciudad está preciosa, nunca había sentido esta época tanto. Lo tienen todo súper bonico e iluminado, hay un Marché de Noël bastante majo y se nota la felicidad en el ambiente.

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Por lo general los fines de semana he hecho lo de siempre: hemos bebido en la residencia o en casa de alguien y hemos acabado en Massena. También decir que casi todas las semanas hemos hecho alguna que otra Soirée du vin au Bas-Liévin con nuestros queridos brasileiros, ya que somos la alegría de la residencia y cualquier día es bueno para beberse unas copicas de vino, que son buenas para la salud –lo dice la OMS-.

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Las típicas Soirées que parecen la ONU: Brasil, México y España representing.

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Cuando la Soirée se te va de las manos.

Pero bueno, vayamos por partes –como diría Jack el destripador-.

El fin de semana del 6, 7 y 8: tuvimos el jueves, como de costumbre, una fiestecilla en casa de Nicolo y luego fuimos al centro. Al final con la tontería vamos a volver a España hablando italiano y portugués, para que luego digan que el Erasmus no es didáctico… Lo más gracioso es que al entrar a la casa nos encontramos con un murciano (David a la derecha), y nos sorprendimos mucho –murcianicos por el mundo-.12193736_10207906940056132_6392045063374188589_n

El viernes fuimos a beber a una residencia y después a tomarnos una cerveza en le Vieux Lille, en un bar que se llama “Lobby bar” que está en la Rue Royale y está bastante bien, con una carta de cervezas bastante amplia.

El sábado fuimos a Roubaix porque había un mercadillo vintage, el cual tenía los precios bastante desorbitados; pero también tenía un apartado de decorados de cine independiente bastante bonico.image3 [877172]

Esa noche hicimos una Soirée du vin au Bas-Liévin con nuestra querida Sabrina, Sabrina es la brasileña que más vive la vida de todos los extranjeros… la mujer después de beberse una botella de vino y que Manolo dijera: “on va aller à Amsterdam ce soir?”, ni corta, ni perezosa, aceptó la proposición y se compró un bus para las 4 am y la vuelta al día siguiente. Y sí, se fue sola, y no le hizo falta que ninguno nos uniéramos a su plan, le dió igual… porque ella dice que si quieres hacer una cosa, tienes que hacerla, sin tener que contar con nadie y punto, y que eso lo había aprendido aquí. Sabrina, si me lees, de mayor quiero ser como tú. Ese domingo también estuvimos en le Cheval blanc.

También el día 11, festivo por el fin de la I Guerra Mundial, estuve en Tripostal, un museo que hay enfrente de Euralille bastante chulo.IMG-20151111-WA0079 [868638]

El viernes 13 tuve que ir a París –sí, el viernes de los atentados, no había mejor fecha-, porque como buena española exiliada y ciudadana que quiere el cambio, de una vez por todas; la mejor y única manera que tiene para eso es votar. Votar en Francia no es difícil, hay bastantes consulados –aunque no en Lille– y los trámites no son complicados; así que, que no os mientan porque aquél que estando en Francia no ha votado ha sido porque no le ha dado la gana –ya no sé cómo será la situación en otros países-. Bueno, pues tuve que chuparme tres horas de autobús, pagar un euro por él y luego estar una hora y pico en el consulado esperando mi turno. Por suerte quedé con Berta, una chica murciana que está de “Aupair” allí, aunque bueno París ya no se me resiste. Finalmente, tengo los papeles y mañana iré a “la Poste” a recoger el voto y votaré; ya otra cosa es que no se repita lo de los votos robados y todas esas historias, confiaremos en el Gobierno español y el Ministerio de Asuntos Exteriores. Después, estuvimos un buen rato paseando: por le Marais, la Bastille, la Défense y para terminar: la Torre Eiffel; además, comimos el mejor Falafel de París. Aunque podíamos  habernos quedado más rato, preferimos volver a casa pronto –y menos mal-. Mi primera opción de hostal estaba en el Canal de Saint Martin, pero decidí cambiar a uno en el sur –menos mal, otra vez– ya que al día siguiente tenía que ir a Orly a por José Marcos. Después de perderme por el metro, equivocarme, y darle una vuelta bastante grande a la manzana donde estaba el hostal, llegué. El hostal estaba bastante bien, era el típico para mochileros con habitaciones de quince personas, bastante amplio y limpio, con desayuno, wifi y una cocina con sala común bastante maja por unos 20 euros. Cuál fue mi sorpresa cuando Jorge un amigo de aquí me pregunta si ya había vuelto a Lille, que había un atentado terrorista en París… incrédula de mí, ya que en el hostal sólo estaba puesto Padre de familia y estaba todo el mundo bastante tranquilo. Tuve que seguir los acontecimientos vía internet y por lo que me iban diciendo por whatsapp, claro que ese día tenía el móvil que echaba humo… Al final pusieron las noticias y pudimos informarnos de todo, aunque tardaron poco en quitarlas porque había tristeza en el ambiente y no les gustaba. Respecto a cómo viví los atentados, pues como puse en Facebook los sentí muchísimo –y ahora vendrán diciendo que soy una hipócrita por pensar sólo en Francia– pero, el simple hecho de que hayan sido en Francia, país que me ha acogido gratamente este año, que me pillaron en París y que algunos de los lugares los había visitado esa tarde, además del testimonio de un testigo que me hizo dar las gracias por seguir viva: tocaron demasiado mi vena sensible.

Al día siguiente, pese a ponerme el despertador, me desperté tarde y también me equivoqué de terminal; por lo que llegué tarde a recoger a José Marcos, que pudo volar sin problema. La verdad es que no había ningún control en el metro, ni en el tranvía… aunque claro está que iban prácticamente vacíos. Luego cogimos el blablacar en los Inválidos, sin complicación, y volvimos  a Lille. Hicimos turismo por la ciudad, viendo lo más típico, pese a que hacía un tiempo de mierda, y comiendo las deliciosas comidas lilloises. Hablando de gastronomía, aquí se comen así como platos más generales: “Moules avec frites” aka mejillones con patatas fritas, los “Welsh” que es pan con jamón en una fuente de queso con cerveza con un huevo y una salchicha encima –sí, yo también quiero comerlo todos los días- y la “Carbonnade flamande” que es carne marinada con un sabor dulce.

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Feliz rodeada de comida y cerveza del norte.

El día 18 hubo una Soirée en un museo de arte contemporáneo de Villeneuve d’Ascq, bastante guay también. Además había DJs, música y el museo abierto hasta las 12 de la noche, algo que deberíamos importar. Claro que aquí el gasto público en cultura y el interés de los jóvenes en general triplica o cuadriplica al de los españoles.

El día 23 fue la Soirée des étudiants internationals de Lille 2 y fui con Sabrina. Nos regalaron una camiseta y un vaso, además de invitarnos a cenar. Todo fue en el ayuntamiento: habló el alcalde, tocó una orquesta muy maja y después hubo una cenilla con música en directo de un grupo carnavalero de fondo. Después nos fuimos unos cuantos al Lobby bar a tomarnos una cerveza.12250144_636445983164660_1853693595287598538_n

Y ya como viaje, fuimos  a Disneyland el sábado pasado… volví a tener 5 años y lo disfrutamos bastante aunque sólo pudimos entrar a uno de los parques y nos quedamos con las ganas de las atracciones fuertes de Disney Studios. Pero la iluminación que hay en navidad y todo lo que transmite Disney nos hizo muy felices.

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El castillo por la noche es demasiado mágico.

Bueno y ya como mega resumen de este mes, este fin de semana he tenido la sensación de volver a mis primeros jueves y sábados aquí. Aquellos findes que vivíamos trambolikos 24/7 se han repetido, esos días en los que sales y no sabes como te despiertas al día siguiente vestida de elefante… y no podía ser mejor despedida de Lille por una semana, porque el miércoles parto a Polonia.

Volveré dentro de una semana y media contando mi viaje, y espero pasar por aquí más a menudo que no quiero empezar a abandonar esto. Pero es que como veis, no paro.

Un besazo enorme y espero no haberos aburrido.

Marini.

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Tenía que despedirme con esta foto, besis.