Carnaval de Dunkerque

¡Buenas tardes de nuevo!

Lo primero, sigo con el plan de poner el blog al día, porque no quiero abandonar esto.

Lo segundo, esto ya no es un viaje –por el momento, que este mes no he parado- y os voy a contar una fiesta que aquí se celebra de una forma bastante particular y donde me lo pasé como una niña pequeña. Se trataba del Carnaval de Dunkerque, que es una ciudad costera al norte de Lille, pero en el mismo Nord Pas de Calais. Este día la gente se disfraza de forma bastante estrafalaria, llena de colores, pelucas, maquillaje y todo lo que pillen de su casa –literal- y salen por las calles de la ciudad, llueva o nieve, borrachísimos –¡cómo no!-. Y claro, nosotros, amantes del carnaval y de toda aquella fiesta que se haga en la calle, no podíamos faltar. Para poneros en situación os animo a que leáis esto con esta canción de fondo.

 

El carnaval dura un mes, desde finales de enero a finales de febrero. Y si lo he entendido bien, los domingos lo montan bien, y dentro de los domingos hay dos fuertes: el domingo de las bandas y los vals, que es al que fui y yo, y el último. He intentado informarme un poco de qué va realmente y tiene muchísima historia, y es de los más famosos de toda Francia, así que además de hablar de la fiesta, intentaré contar un poco cómo va esto –aquí os dejo un enlace en francés por si queréis leerlo, ¡viva wikipedia!-. Supongo que me equivocaré en muchas cosas, pero bueno… lo importante es participar y que lo pasamos muy bien.

En este carnaval puedes ir como quieras, pero siempre maquillado y disfrazado, y a poder ser de la forma más estrafalaria posible. Y puedes unirte a la banda (el pasacalles) cuando quieras, que van cantando y tocando música todo el día.

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Véase la super integración en la banda.

Tuvimos que coger un tren, ya que no había blablacar, a las nueve y media de la mañana. Así que Manolo y yo, resacosos, y abandonando a Teresa a su suerte en Bas-Liévin, huimos a la Gare Lille Flandres bien temprano. En el tren ya nos cruzamos con los primeros que iban al carnaval, que iban ya o borrachos o eso parecían, y entró la policía a echarlos porque no llevaban billete. Nosotros, nos la jugamos comprando un billete con tarifa joven sin tener la tarjeta que creo que es necesaria, pero no pasó ningún revisor. Estuvimos todo el viaje intentando pintarnos la cara como si hubiésemos salido del día del orgullo gay y bueno, algo conseguimos. Ya al llegar, nos reencontramos con el resto mientras nos seguíamos pintando la cara. Aquí os muestro dos make-ups de lo más currados y que próximamente subiré un vídeo a mi canal mostrando: cómo pintar la bandera de Andalucía junto con unos ojos de cajera del Coviran –porque al-Ándalus mi rasa-, y los colores del barça en la frente para un look casual-underground para bajar a comprar el pan:

El resumen del día podría ser: bailar con desconocidos, meternos en ollas y no poder salir, saltar, hacer que nos sabemos todas las canciones francesas, acoplarnos al pasacalles como si fuéramos un nordpascalesiano más… Como se ve en las fotos nos lo pasamos muy bien y mereció muchísimo la pena, además queda comprobado: la gente del norte es la mejor. Es la mejor porque parece que viven borrachos, te integran como si fueras uno más y hacen que te sientas como en casa. Y ya como dato curioso, en el carnaval como llevan las caras pintadas, se saludan con picos y a mi dos franceses me metieron un morreo en la trompa de mi querido disfraz de elefante, pero vamos… lo que me importó.

Tras estar haciendo el canelo por el centro del pueblo, mientras llovía, granizaba y hacían dos grados, fuimos a ver el puerto y después de algunas bajas nos incorporamos: Laura, Ari, Ana y yo al pasacalles. El pasacalles terminaba en la plaza del ayuntamiento donde el alcalde disfrazado salió al balcón y toda la plaza se llenó de gente; entonces, empezaron a tirar arenquesenvasados, menos mal- y la gente cual Bando de la huerta matando por longaniza se tiraba a por ellos, esto es literal: en el vídeo se ve muy bien. Nosotras no conseguimos ninguno, pero una chica nos escuchó hablando español y le hizo a un amigo suyo darnos a probar mientras chillaba: “PROFITAAAR DE LA VIDAAAA”, lo dicho: la gente del Norte es la mejor.

Al final fuimos a descansar al McDonald’s antes de coger el Blablacar, mientras seguíamos bailando con franceses randoms. Así que terminamos el día en la otra punta de Dunkerque, con un frío considerable, después de todo el día bailando y empapadas, con un olor a pescado muerto; pero fue uno de esos días en los que te alegras –aún más si se puede- de haber escogido esta ciudad para hacer el Erasmus y en los que sientes que ya Nord-Pas de Calais ya es más parte tuya. Lo dicho, estoy últimamente muy romántica.

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Por el resto, los días en Lille han transcurrido bastante normales: hemos salido como siempre –rememorando un poco el inicio del Erasmus-, estamos yendo a la universidad y me he apuntado a miles de deportes, así que he empezado a considerar el cambiarme de Derecho a CAFD. No, en serio, no sé a quien pretendo engañar habiéndome apuntado a unas seis horas de deporte semanales. También estos últimos días hemos estado conociendo a muchos franceses, cada cual más raro y guay que el anterior, y nos están enseñando sitios cada cual más raros y guays.

Volveré muy pronto porque me he vuelto a ir de viaje –ooops I did it again- y creo que debería contaros cómo ir a Copenhague y gastarse 65-70€ en tres días, sin morir en el intento.

Un besazo enorme.

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¡ VIVA NORD-PAS DE CALAIS!

Marini.

 

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